sábado, 28 de noviembre de 2009

Crecer sea tal vez empezar a tomar nuestra propias decisiones, a entender lo valioso de la vida…
Volver a casa, eso es lo que todos queremos, pero cuando sos el capitán del barco el dolor que no podés evitarle a los demás duele más que tu propio dolor.
Cuando éramos chicos los grandes decidían por nosotros. Crecer tal vez sea empezar a tomar tus propias decisiones.
Crecer tal vez sea empezar a entender lo valioso de la vida, los afectos. La mentira es un bálsamo que enferma, la verdad a veces es un dolor que cura. La verdad duele, pero te lleva a casa. Nosotros estamos en una odisea, pero le damos pelea y siempre, siempre estamos rumbo a casa. Como podemos, a los golpes, a los tropiezos, estamos en un viaje de decisiones, decisiones que te pueden cambiar la vida. Todos arriba del mismo barco, llorando juntos y riendo juntos, sabiendo que la mejor manera de cuidarte es cuidando a los demás. Lo importante es no apartarse del camino, viajar siempre rumbo a casa, rumbo a vos mismo, a tu corazón. Empezamos este viaje lleno de preguntas ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Si fallamos, si no encontramos lo que venimos a buscar…
Nos fuimos al pasto, pegamos volantazos, algunos palos también nos pegamos, pero aprendimos. Tuvimos que quedarnos sordos, ciegos y mudos.Necesitábamos dejar atrás ese niño que fuimos para ponernos de pie y vivir esta odisea. Perdimos muchas cosas en este viaje.Pero nos animamos, nos atrevimos, viajamos. Somos los mismos, somos distintos. Esta odisea es una utopía, es ese horizonte que nos sirve para caminar.Empastamos la bujía, nos maltratamos, nos separamos y nos volvimos a juntar. En esta odisea vimos lo bueno y lo malo, fue nuestro mejor sueño y nuestra peor pesadilla.
Ahora estamos despertando, estamos abriendo los ojos, creo que para volvernos a ver. Nos costó mucho alcanzar la felicidad en esta odisea, debe ser por eso que tengo tanto miedo de perderla una vez más.

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